World Social TV - la idea

El movimiento GloblAlternativo necesita su propia estación mundial de televisión.
Ponencia de Daniela Dahn en el WSF en enero de 2007 en Nairobi





También las marchas largas se inician con un primer paso.
Proverbio chino

Cuando sólo uno sueña, eso no es más que un sueño. Sin son muchos los que sueñan, eso es el comienzo de una nueva realidad.
Friedensreich Hundertwasser

El truco más antiguo de la burguesía consiste en dejar que los electores elijan libremente su falta de libertad manteniéndolos en la ignorancia respecto a su realidad. Lo que se necesita para poder elegir su propia senda es conocimiento. ¿Qué puede resultar de poner una persona ante un piano y dejarle elegir las teclas si no sabe leer notas musicales ni tocar el piano?
Bertolt Brecht

El futuro no consiste en creer en él o no, si no que en prepararlo.
Erich Fried



Un mundo diferente sólo será posible si tenemos medios distintos a los actuales. Los medios de comunicación social de la actualidad, especialmente las grandes empresas de la televisión, son una máquina de propaganda del neoliberalismo, un aparato de despolitización a través de la entretención superflua: la colonización de la razón.

Sin embargo, la mayoría de las personas forma su opinión a través de la TV. En la batalla por la imagen mundial hay más poder que ejércitos. Por eso es que son cada vez más los grupos de intereses, más o menos coludidos con gobiernos, los que están instalando sus propias emisoras de TV. Seis grandes consorcios mediáticos controlan el mercado mundial de la imagen en movimiento. El mayor de ellos es Time Warner. Ese consorcio posee producciones de cine y musicales, editoriales y … lo más importante: la CNN.

En 1980 Ted Turner fundó la Cable News Network para la TV y la radio. Entretanto se puede captar la CNN en 212 países. En todos los idiomas importantes. Sus transmisiones llegan a más de mil millones de personas. La CNN propaga la visión norteamericana del mundo. Patriótica en el sentido del gobierno, exenta de crítica, la visión norteamericana de la felicidad del mundo. La misión originaria de hacer un aporte al entendimiento mutuo de los pueblos por medio de las noticias mundiales, quedó sin cumplirse. La emisora se hizo famosa en la guerra del Golfo en 1991 cuando vendió la guerra como un inocente juego de video, presentando imágenes de bombas explotando con música de fondo como What a wonderful day.

La emisora de TV de la BBC se diferencia, tal como la política británica, cada vez menos de esa imagen conductora. Temible es la TV de Berlusconi en Italia. Más independiente ahora es la emisora árabe Al Dschasira. Hace poco inició sus transmisiones la emisora francesa de noticias en varios idiomas las 24 horas del día.

A nosotros, los teleespectadores europeos, como a casi todos en el mundo, no nos queda más que la TV para hartarse. Son pocas las cámaras de TV que recorren las favelas de Rio o las barriadas paupérrimas de Calcuta, o que miran hacia las fuentes secas de Kinshasa o de Luanda, o nos muestra las miserables reservaciones de los indios norteamericanos, las ollas comunes de Berlín o los sin techo de París.

¿Cuándo nos muestran la explotación del trabajo infantil o la discriminación de las muchachas? ¿Qué sabemos sobre la subyugación mundial de los sindicatos, por un lado, y sobre las últimas huelgas de 40 millones de indios por otro lado? No sabemos nada sobre las víctimas de las minas de oro en Papua-Neu Guinea o sobre las familias de los líderes de los movimientos campesinos de América Latina asesinados por los latifundistas.

Las imágenes de guerra recuerdan casi sólo a grandes espectáculos de fuegos artificiales. ¿Cuándo se muestran los cuerpos de civiles muertos, de combatientes heridos, o incluso el transporte de ataúdes con soldados de la OTAN muertos? Poco sabemos de las víctimas mutiladas por minas terrestres, o de la vida cotidiana en las ciudades y pueblos destruidos por la guerra. En vez de eso, las emisoras, a través de la desinformación, se han convertido en una componente de la guerra misma.

Hace ya tiempo que se nos ha demostrado que una mentira puede pasar por verdad, para lo cual solamente se necesita que sea suficientemente grande y repetida. Es así como la Universidad de Maryland concluyó que el 80 % de los teleespectadores de las Fox News de Rupert Murdoch siguen estando convencidos que la opinión pública mundial aprueba la guerra de EEUU en Irak porque allá se encontraron armas de destrucción masiva y porque demostradamente hay vínculos con Al-Qaida. Los consorcios de los medios cultivan buenas relaciones de cooperación con agencias de Relaciones Públicas, como la „Office of Global Communications" o el „Office of Strategic Influence" de los EEUU, las que difunden informaciones manipuladas.

¿Es que hemos perdido definitivamente la confianza y aun no nos cansamos de las mentiras? ¿No es acaso esa desinformación la amenaza real a la seguridad global? John Nichols, periodista y Director de la organización de derechos humanos Free press está convencido de los siguiente: „Si tuviésemos medios honestos, George Bush no sería presidente y no estaríamos en guerra con Irak.“

En la más grande conferencia sobre reforma de los medios que ha tenido lugar en los EEUU, Jesse Jackson complementó eso ante 2.000 personas en Madison diciendo: „Hemos menospreciado el significado de disponer de poder sobre los medios de comunicación. ¿Por qué ha habido en Europa manifestaciones mayores contra la guerra?. Por que los europeos están mejor informados. Fox y Alear Channel organizaron en realidad manifestaciones en favor de la guerra. Nuestros medios estaban en la misma situación que los tanques.“

Intelectuales de los EEUU, además, nos envidian, a nosotros los europeos, por la relativa diferenciación de nuestros medios de comunicación social. Pero aquí la Berlusconización de la televisión, es decir su apropiación por parte de las elites que detentan el poder, se viene desarrollando desde hace tiempo. Umberto Eco lo describe como „la dictadura medial“, en la cual no es relevante si los periódicos tienen opiniones diversas o no. Lo más importante es „¿quién controla los medios de comunicación con la mayor fuerza penetradora?“. El control no se ejerce ni siquiera principalmente a través de una censura de noticias, ya que ello sería demasiado evidente. Basta con ridiculizar los argumentos de la oposición y sacarlos de la discusión. „El que tiene la razón es el que dice la última palabra”. Eso pudo observarse bien en todas las guerras, ya sea en el Kosovo, en Irak o en el Medio Oriente. „Sería ingenuo pensar que la indoctrinación no es compatible con la democracia. Ella es más bien una característica esencial de la democracia“, nos enseña Noam Chomsky refiriéndose a la elaboración de un consenso a través de la propaganda acorde con el poder. Las personas pueden ser criticadas sin contemplaciones, pero las estructuras de poder no.

Si no es posible romper la hegemonía medial del neoliberalismo y del neomilitarismo, esas fuerzas continuarán libremente su marcha triunfal. El movimiento GlobAlternativo necesita tener poder para incorporar sus propios temas a la agenda televisiva. Y ello por que simplemente, lo que no está en la TV no existe.

La idea, o digamos mejor, el sueño, de que el movimiento disponga de su propia estación de TV global suena muy utópico. Pero como es sabido, para alcanzar lo que es posible hay que exigir lo imposible.

El movimiento anti globalización se apoya, hasta ahora y con razón, en las comunicaciones por Internet. Pero más del 90 % de la población mundial sigue estando al margen de ese sistema. Por otra parte, 70 % dispone de electricidad. En la era de los medios, un movimiento alternativo no puede, a la larga, organizarse más allá de sus mejores posibilidades de influencia. Se trata principalmente de la masificación de conocimientos acerca de los fenómenos económicos, de la alfabetización económica de las masas, tal como lo llamó el sociólogo francés Pierre Bourdieu. Se trata de desenmascarar a las instituciones de la explotación, de la opresión y de los sistemas de dominación oligárquica al interior de la democracia de mercado.

Se trata del núcleo del sistema de dominación, es decir, del control privado del poder sobre los recursos que por derecho que pertenecen a todas las personas.

Para transmitir a los pobres, a los desplazados y a los analfabetos la conciencia de sus intereses comunes, los periodistas, artistas, científicos y representantes de movimientos sociales deben pensar acerca del establecimiento paulatino de una estación de TV pública, independiente y esclarecedora. Ella actuará más allá de intereses económicos. Y esa estación deberá transmitir, en un día lejano pero hermoso, en todos los idiomas más frecuentes. La mayor parte de las personas habla los siguientes idiomas, en orden decreciente: chino, español, inglés árabe, véngales, hindi, portugués, ruso, alemán, francés, japonés,coreano,vietnamés y suahili. Los aportes no deberán necesariamente ser sincronizados o transmitidos con subtítulos. Sólo será necesaria una traducción simultánea. Una estación de TV alternativa no debe ser perfecta, pero sí profesional.

Entre los temas estarán no sólo asuntos sociales y ecológicos (nadie quiere ver sólo bad news ). Igual de importante sería informar sobre las actividades y las ideas del movimiento. Si millones de personas están en huelga o se manifiestan públicamente, eso debería tener una importancia mayor que sólo 15 segundos de transmisión. Especialmente si uno mismo no sabe de los motivos ni de los contenidos de los discursos, sino que solamente si es que hubo enfrentamientos callejeros al margen. Y de ello tampoco se sabe quién realmente los inició.

También habría que informar sobre congresos, sobre el trabajo práctico de las ONG, sobre el trabajo de comisiones investigadoras, sobre iniciativas comunitarias y sobre los éxitos de movimientos específicos.

Y finalmente sería deseable que esa emisora pudiese iniciar el debate sobre temas mayores, considerados como tabú hasta ahora, tendiendo puentes entre las culturas y las religiones. Ya que no se negocia con terroristas se deberá hablar con ellos para comprender sus motivos y poder superar pacíficamente los orígenes de aquello. Iniciativas como el Premio Nóbel Alternativo o el Consejo Mundial del Futuro necesitan un podium mediático.

Existen ya numerosas estaciones locales independientes. La más esperanzadora inició sus transmisiones en el verano de 2005: Nueva Televisión del Sur. La estación de habla española Telesur está pensada para transmitir noticias, reportajes políticos, entrevistas y discusiones en contraposición pública a CNN en Español. El primer “Proyecto de Telecomunicación Anti Hegemonial de América Latina“ es una iniciativa de Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay con acuerdos de cooperación con las transmisiones en portugués de TV Brasil. Pero el resto de mundo no se beneficia de ello, a pesar de que nos interesaría mucho. ¿No podría Telesur ayudarnos y nosotros ayudar a Telesur?.

No hay intercambio ni redes con todas las demás estaciones pequeñas independientes. Por ejemplo con The better BBC o con una estación de Toronto, u otra en Roma (www.tvglobal.org). También en los EEUU habría interesados , como la red de Internet www.moveon.org apoyada por George Soros, la que transmite películas críticas sobre Bush. La creación de una red sería altamente positiva para centrales mediáticas de informaciones críticas, tales como Indymedia o Media Watch Global, o Znet (www.zmag.org), o www.politik-digital.de. Festivales de cine alternativo tienen alta demanda. (www.globale03.de) En Perú hay una estación comunitaria a la cual le hacen falta películas, y en la India (como en todas partes) faltan documentales.

El primer paso debería ser la conformación de una red amplia de todas esas iniciativas, las cuales deberán ser evaluadas respecto a su capacidad global como TV. Los que son iguales o al menos se parecen deben primero conocerse, intercambiar inicialmente experiencias y luego películas.

Así podría crearse un pool central, un depósito digital masivo con acceso por Internet o radio, una red de emisoras cooperantes asociadas, de la cual estaciones transmisoras locales (y posteriormente quizás hasta los propios teleespectadores) podrán seleccionar por si mismos programas transmitidos en diferido.

Con respecto a una red como esa quiero insistir en lo siguiente: quienes estén convencidos de una estación mundial alternativa e independiente, deben ser visionarios pero nunca ingenuos. El conocimiento es poder. El No Conocimiento es aseguramiento del poder. Hoy en día, los medios de comunicación social, especialmente las grandes estaciones de TV, son un gran factor de poder. Y por lo tanto son sagrados. Santificados por el dinero. O más preciso, por gente con dinero. 30 segundos de publicidad en CNN cuestan 20.000 dólares. Time Warner tiene ventas anuales de más de 25.000 millones de dólares. Entonces sí puede disponer de un presupuesto anual de 1.400 millones de dólares para CNN. ¿Quién podría enfrentarse a esa competencia ?

Bueno, Telesur con su presupuesto anual de 6 millones de dólares. Hoy por hoy, la tecnología de transmisión y las licencias ya no tienen precios prohibitivos. Que nadie subestime las posibilidades de resistencia que surgen de disponer de Handicams. El éxito sensacional de Google con la plataforma de video, comprada en tres millones de dólares por tres jóvenes, www.youtube.com, en la cual cada uno puedo mostrar sus videos y ver los videos de los demás, demuestra la necesidad que hay por intercambiar, por disponer de medios alternativos. Ese tipo de modelos, en el futuro, no debería estar restringido al ocio. Quien lo haya experimentado alguna vez, sabe que no hay nada más excitante que reconocer su propia situación.

A pesar de ello, se mantiene la interrogante más difícil, cual es la que se refiere al financiamiento. Sería políticamente irresponsable declararla como imposible de salvar sin haber pensado seriamente y con creatividad sobre posibles soluciones, declarando así como poco realista un proyecto que en sí es considerado importante. Darse por vencido ante la posibilidad de asumir una TV propia es darse por vencido ante la maquinaria publicitaria del capital. Al menos debería subirse al sitio Web del proyecto un Chat con la pregunta de que si queremos seguir aceptando que la libertad de prensa sea la libertad de algunos multimillonarios de crear nuevas estaciones de TV. Exigir la democratización del pago de licencias sería un primer paso.

Sobre todo porque la TV financiada exclusivamente por publicidad es un modelo en decadencia. Los reproductores de videos digitales pueden recortar autónomamente los spots publicitarios, de tal manera que la TV en diferido y libre de publicidad es posible. Y en los países da mayor bonanza económica hay una mayoría dispuesta a pagar por ello. (Es lo mismo que en Internet: hay que pagar si uno quiere estar libre de publicidad). Esa es nuestra oportunidad. La publicidad deja de ser importante y los contenidos se hacen cada vez más relevantes. Los televidentes, para cuya inteligencia la TV actual constituye un insulto, deberían estar dispuestos a no pagar impuestos por TV o a entregar aportes por los contenidos actuales. Se necesitarán no sólo directores de programas profesionales, periodistas y artistas, sino que también personas que dominen las leyes y las vías de financiamiento. Recién entonces se estará en condiciones de decidir competentemente acerca del modelo según el cual podrá desarrollarse el proyecto. Por ejemplo como cooperación libre entre estaciones público-privadas, locales y comunitarias y sus círculos de apoyo por parte de sus televidentes. Una TV democrática es el objetivo. La siguiente interrogante de importancia sería aquella respecto a cómo se debería organizar todo esto.

En diciembre de 2003 tuvo lugar en Ginebra la Cumbre de la ONU sobre la Sociedad de la Información. Allí se acordó un plan de acción. Hasta 2015 se deberían alcanzar, entre otros, los siguientes objetivos:

- Asegurar que más de la mitad de la población mundial tenga acceso a Internet,
- Asegurar que todas las personas en el mundo tengan acceso a la radio y la TV.

Pero nadie pregunta sobre qué programas quieren ver „all of the world´s population“. ¿Qué habremos alcanzado si los programas idiotizantes han convertido en zombies a los que hasta ahora han estado al margen, y los efectos a largo plazo de la publicidad nos transforman definitivamente en personas sin capacidad de crítica.?

Los planes de la ONU carecen de una visión estratégica. En ellos encontré sólo una estrategia económica. Por supuesto que es correcto recordarles a los países desarrollados el Consenso de Monterrey: invertir el 0,7 por ciento del BIP en Ayuda para el Desarrollo. La mayoría de los países ricos, incluida Alemania, invierten algo así como el 0,2 por ciento del BIP en ello. También es positivo que el plan de la ONU apoye iniciativas orientadas a reducir, o incluso condonar, las deudas de los países más pobres. Pero esos llamados no son suficientes para ganar confianzas.

¿Entonces sería mejor el Foro Social Mundial como estructura fundamental?, ¿O quizás las Asociaciones internacionales de los Sindicatos?, ¿O una nueva ONG que se concentre en la estación mundial de TV?.

Se debe dar por entendido que la ética de esa estación global de TV estará comprometida con valores universales tales como la No Violencia, la paz, la libertad, la igualdad de derechos, la solidaridad, la tolerancia y la responsabilidad común frente a la naturaleza. La estación llevará a cabo el diálogo entre las culturas respecto a la diferenciación, la identidad y las tradiciones. Pero eso no es suficiente. El objetivo propuesto por la ONU de disminuir a la mitad la pobreza mundial hasta el año 2015 debe ser tomado en serio. Una estación mundial de TV que se concentre en temas de la paz y las políticas sociales, puede ayudar a concientizar a las personas respecto a lo que significa realmente la pobreza del día a día. Los 900 millones de analfabetos podrían ser incorporados a esa politización. La educación es el primer paso para salir de la pobreza. Hay que plantear interrogantes acerca de las relaciones entre la pobreza y la riqueza; el armamentismo, el tráfico de armas y la guerra. Se trata de hablar de la distribución de los productos. Sobre la redistribución de arriba hacia abajo, del Norte hacia el Sur, debemos pensar, por ello, en términos internacionales, ya que ella sólo puede funcionar globalmente, si es que lo hace. Ese tipo de educación política podría ser un estimulante para el movimiento crítico a la globalización y también para las numerosas iniciativas ciudadanas.

El Plan de Acción de la ONU plantea lo siguiente: „El compromiso y la participación de la sociedad civil son importantes para el desarrollo de una sociedad de la información justa”. Y esa participación se está dando de manera cada vez mayor. Muchas personas están indignadas por el primitivismo y lo plano que son los programas comerciales. Ellos persiben que los controles del discurso público a través de grandes consorcios son una amenaza para las bases de la democracia. Parlamentarios de los EEUU han informado, casi con asombro, que en sus distritos electorales los actos relacionados con asuntos de los medios de comunicación social atraen a más personas que cualquier otro tema.

Cuando la autoridad de los EEUU responsable por el control de las telecomunicaciones y los medios de comunicación social, FCC 2003, (que está bajo sospechas de corrupción) se propuso continuar con la concentración de la propiedad privada sobre los medios, sindicatos, asociaciones de consumidores y grupos de acción ciudadana lograron motivar realmente a 2 millones de personas para que enviaran cartas y e-mails a la Federal Communications Commission. Y 300.000 norteamericanos tomaron contacto con miembros del congreso para presionarlos a votar en contra de las modificaciones legales planeadas. Bajo esas presiones, tanto la Cámara de Representantes como el Senado rechazaron los planes de desregularización de la FCC. Sin embargo, la Casa Blanca amenazó con hacer uso de su derecho a veto y logró que Fox TV, CBS y UPN pudiesen nuevamente sobrepasar el límite máximo establecido para la concentración de medios. La relación entre los intereses de un gobierno conservador y aquellos de las estaciones privadas no pudo ser más evidente.

Bueno, no nos hagamos ilusiones: al comienzo no habrá más que obstáculos. En ese caso, nuestra tarea consistirá en describir y presentar a la opinión pública dichos obstáculos. Pero incluso cuando se hayan superado barreras jurídicas y económicas, pueden pasar años antes de que entre los profesionales y el público se haya difundido la necesidad y la aceptación de una estación de TV como esa; antes de que puedan cambiarse las costumbres televisivas de grandes grupos de televidentes. Hay muchas cosas que han tardado años antes de poder actuar durante decenios.

El Artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU garantiza no sólo el derecho a la libertad de opinión, sino que también el derecho a la libre comunicación e información. Mostremos el abismo entre los derechos humanos proclamados y la realidad. Ayudemos a disminuir ese abismo. Comencemos.

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